Por Gabriela Pittis “El conocimiento es un tesoro que no se agota: cuanto más se comparte, más se multiplica”, decía César Milstein. La frase suena inspiradora, pero en cáncer también es literal: el conocimiento salva vidas cuando se convierte en diagnóstico oportuno, tratamiento a tiempo y decisiones de política pública basadas en evidencia. Pero para que eso suceda, no alcanza con que la ciencia avance: también hace falta que el sistema llegue a tiempo. En América Latina y el Caribe, esa transformación avanza, aunque a ritmos distintos entre países. Para dimensionarlo: en 2022 la región registró alrededor de 1,55 millones de nuevos casos y 749.000 muertes por cáncer. ¹ Son números enormes, y detrás de cada cifra hay una historia, una familia y un equipo de salud tratando de hacer lo imposible con lo posible. Y esa realidad exige respuestas a la altura: convivimos con avances clínicos acelerados, sistemas de salud que sostienen una demanda creciente y desafío...